sábado, septiembre 18, 2021

TIKTOKCRACIA CONTEXTO

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“La opinión es el nivel más bajo de conocimiento” Platón.
No sólo eres utilizado y manipulado por el gobierno, también, lo eres por los medios de comunicación o, mejor dicho, los medios de comunicación son el instrumento perfecto que utiliza el poder para manipularte. Es menester afirmar que no sólo el poder de gobierno, cada vez más disminuido y tomado por el poder económico global y en países débiles como México condiciona lo esencial del quehacer político con impunidad al cooptar a los políticos con migajas. Es preciso agregar que no hemos profundizado aún en lo que significa que una empresa en estos tiempos tenga más valor económico y, por ende, de disuasión en los intereses globales, que la mayoría de los países de este desigual mundo. Como todo debate lo que acabo de escribir será refutado por un grupo, brindarán sus argumentos y señalarán que no es así, sino algo diferente. Ante la falta de una ideología que tenga la respuesta, cada uno de nosotros nos creemos poseedores de las respuestas. La ciencia política es una ciencia que se ha frivolizado, los siglos de reflexión pueden caber ahora en una publicación en Twitter. La democracia desde sus orígenes se ha manifestado con su mayor atributo: La imperfección, al ser la forma más usada para administrar el poder de un ser imperfecto como lo es el ser humano. Poder que no es ejercido será tomado, implacable, brutal, el poder se alimenta del miedo, del desconcierto y del engaño. Hace miles de años Sun Tzu nos alertó: “El arte de la guerra, es el arte del engaño”. Somos una especie que siempre sucumbe a la seducción, al no tener toda la información para afrontar la oscuridad de los actos del otro. El espionaje existe desde antes de la revolución tecnológica imparable, y nunca se terminará, se requiere información para administrar con eficacia el poder inexorablemente. Quién maneja la información maneja el veleidoso poder. Quién controla los medios, controla la opinión pública. Aquí no se está develando el hilo negro, no es mi intención, es sólo una observación de lo que no queremos enfrentar. Nuestra atención es la mercancía más valiosa del mercado. “Te conviertes en lo que le prestas atención”. Así lo escribió Epicteto filósofo estoico y por ello, el poder irrumpe y utiliza a los “ *influencers*”, que al aprovecharse que utilizan sus cuentas de Instagram y otras “redes sociales” para ser corifeos de un capitalismo voraz, lo mismo difunden productos milagro para tener un cuerpo sano, según sus financiadores, como expresan su opinión sobre cualquier tema, desde la descripción de una cucaracha que baila, hasta su simpatía por un candidato a un puesto de elección popular y les pagan por ello. En estos tiempos de la dictadura de la opinión, dónde lo que nos dice una estrella de los likes, que en su mayoría brillan por su frivolidad y ausencia de pensamiento crítico y, se aprovechan de su cosecha de seguidores que los vuelven famosos y hasta millonarios por decir pendejadas, nunca como ahora, ser cínico te otorga una plataforma para ser un ser exitoso, según ellos. Sigue vigente Enrique Santos Discépolo con su tango “Cambalache”: “Que falta de respeto/Que atropello a la razón/cualquiera es un señor/cualquiera es un ladrón”. Mientras los partidos políticos, se aprovechen de la inoperancia del INE, en las sanciones ridículas que imponen a los *influencers,* continuará la chatarrización del debate político y la crítica será anulada por la opinión. Cuando el ciudadano se caracteriza en su mayoría por no leer, ni tiene la costumbre de la crítica ni de la consulta de las fuentes, y se cree todo lo que dicen los medios sin saber sus reales y mercantiles intenciones, perderemos la oportunidad de ejercer nuestro derecho a estar informados y comprender el poder que tenemos como ciudadanos para cambiar nuestra realidad. Twitter sirve para todo menos para posicionar el pensamiento crítico, es una hoguera de las vanidades mediocres. Y qué decir de Facebook que es la plataforma del insulto y la envidia vacía. En mi opinión, es urgente un debate sobre este tema. Que los *influencers* sigan vendiendo los valores del “capitalismo salvaje”, pero, que no nos vendan candidatos que no les interesa cambiar sus mañas, pero sí, su forma de seguir ganando elecciones. Que siga la libertad de expresión, que todos opinen, pero también, debemos ser más críticos y preparados para tomar decisiones, ser popular en “redes sociales” otorga una impunidad a los imbéciles que los empodera ante cualquier crítica. Todos sabemos que es la comida chatarra y, aun así, la consumimos y sabemos sus consecuencias, pero creo que no hemos sabido diferenciar la política chatarra y las consecuencias están a la vista. Estaremos a tiempo de notar la diferencia y cambiar esa inercia de la infantilización de la política o como dice Joan Manuel Serrat: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Entre más políticos recurran al “Tik Tok” para ganar una elección, la democracia será obsoleta, ahora lo de hoy es la “Tiktokcracia” Les dejo mi Twitter: @robercachoa ¡Todo bien!
*Lic. Roberto Cárdenas Cachoa*

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