Por Felipe Cabello Zúñiga
Cronista de Barrio de San Juan del Río
El pasado 4 de febrero se cumplieron dos años de la inauguración de la Estación No. 2 de Bomberos, una estación que lleva con orgullo el nombre de mi abuelo, el Comandante Felipe Cabello Leyva. Un homenaje que llegó después de 55 años de historia , y que hoy, a 57 años del nacimiento del Cuerpo de Bomberos de San Juan del Río, cobra todavía más sentido.
Mi abuelo fue fundador del cuerpo de bomberos, presidente de su mesa directiva y, sobre todo, uno de esos hombres que no esperaron a que alguien más hiciera las cosas. Empezó esta historia junto a un grupo de amigos y jóvenes llenos de voluntad y coraje: Juan Aguilar, Francisco Martínez, José Olvera, Lorenzo Hernández y Guillermo Núñez “El Avispa”, nombres que aún siguen vivos en la memoria de quienes estuvieron ahí desde el inicio.
También del primer cuerpo de bomberos: Víctor Manuel Rocha Oseguera, Jorge Sánchez, Edilberto Montenegro, Enrique Zúñiga Pérez, Víctor Rojas, Alejandro Rojas, Luis Alberto Galeana ,Alfonso Figueroa, Guillermo Osornio, Fidel Martínez, Héctor Callejas, Rafael Zamorano Zúñiga, Juan Manuel Ocampo Olvera, Guillermo Garduño, Guillermo Elizarraras Bonnet, conocido como “El Húngaro”, del comité de damas voluntarias so María Oropesa ,María del Pilar Altagracia, Pueblito Reséndiz Noriega, Rosa María Ortiz, Violeta González Jiménez.

La inauguración de esta estación, realizada hace dos años por la licenciada Tania Ruiz, directora del Patronato de Bomberos, y el presidente municipal Roberto Cabrera, fue un acto más que necesario. No solo por justicia histórica, sino porque San Juan del Río ha crecido, especialmente hacia la zona oriente, donde hoy esta estación cumple una función vital para la ciudad.
Para mí, como nieto, fue profundamente emotivo ver ese día a algunos de los compañeros de mi abuelo, todavía presentes, todavía firmes. Fue la confirmación de algo muy claro: mi abuelo no ha sido olvidado ni su equipo. Su nombre y la historia de ellos sigue latente, su ejemplo sigue ardiendo, su historia sigue acompañándonos.
Curiosamente, este aniversario casi coincide con su cumpleaños. Él nació un 5 de febrero de 1936. No pudo ver esta estación terminada, tampoco alcanzó a celebrar los 50 años del cuerpo de bomberos, pero dejó algo más duradero que cualquier edificio: una vocación de servicio y un bien profundo para la población de San Juan del Río.
Siempre estaré agradecido con la licenciada Tania Ruiz por su apoyo decidido para que esta estación fuera una realidad, hoy está donde debe estar, respondiendo a las necesidades de una ciudad que no deja de crecer. Y agradezco también al presidente Roberto Cabrera por haber encabezado esta inauguración que honra la memoria y el trabajo de quienes empezaron todo.
La memoria, el recuerdo y el corazón siguen aquí, detrás de todos los que lo conocimos.
Mi abuelo sigue presente.
Y mientras haya historia, gratitud y servicio, no será olvidado.

