Cuando San Juan del Río fue la capital mundial del misterio

Felipe Cabello Zúñiga
Cronista de Barrio de San Juan del Río, Qro.

Hay fechas que no se conmemoran: se reviven. El 27 de febrero no es sólo el cierre de un congreso. Es el eco de una ciudad que, por unos días de 1987, dejó de ser paso para convertirse en destino. Una ciudad donde el misterio se sentó a desayunar, donde los escritores de novela policiaca caminaron entre portales, casonas y donde la novela negra dejó de ser literatura… para volverse conversación.

Del 24 al 27 de febrero de 1987, San Juan del Río fue, sin exagerar, la capital mundial del género policiaco. Bajo la coordinación de Paco Ignacio Taibo II y con el respaldo del Instituto Nacional de Bellas Artes, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el gobierno del estado y la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, la ciudad se convirtió en punto de encuentro de escritores que venían no a resolver crímenes ficticios… sino a discutir el crimen real: el del poder.

España, Cuba, Colombia, Uruguay, Argentina, Estados Unidos, la URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia…El mapa del mundo llegó a San Juan del Río con máquinas de escribir bajo el brazo.

Por los pasillos del Hotel Hacienda Galindo caminaban nombres que hoy pesan como historia: Manuel Vázquez Montalbán, Juan Madrid, Andreu Martín, Daniel Chavarría,  Julián Semiónov, entre otros. Y del lado mexicano: Vicente Leñero, María Elvira Bermúdez, Rafael Ramírez Heredia,  Eugenia Revueltas, Rafael Solana y Malú Huacuja.

Las discusiones ocurrían en la antigua Casa de la Cultura, junto al templo de Santo Domingo. Pero la verdadera literatura sucedía fuera de las mesas. Porque el congreso no sólo se escuchaba… se caminaba. Se discutía la novela de enigma y la novela negra. Se hablaba de corrupción, de injusticia, de violencia. Se afirmaba que el detective solitario ya no bastaba: ahora el protagonista era el marginado que lucha contra el sistema. En algún momento, Taibo lo dijo con claridad:

“Gran parte de la mejor novela policiaca del mundo se está escribiendo en español.”

Y mientras eso ocurría en las mesas… En los desayunos podía verse a Leñero conversando con Huacuja, junto a periodistas de Proceso como Armando Ponce y el fotoperiodista Juan Miranda compartiendo mesa, en ocasiones con el sanjuanense Salvador Barrera contando historias entre café y pan.

Y después venían las cantinas donde los escritores acudían al terminar la mesas de dialogo. Siempre había un traductor, había un chiste,  una traducción que terminaba en teléfono descompuesto.

Mientras tanto, en la alberca del hotel Galindo, podía verse a Montalbán o a Juan Madrid caminando con chanclas, calcetas… y su máquina de escribir bajo el brazo. La literatura no descansaba.

Quedó también la imagen inolvidable del inolvidable Vicente Leñero con sombrero de Sherlock Holmes y una pistola de tela, retratado por Miranda frente a la antigua presidencia municipal y Galindo. San Juan del Río había dejado de ser espectador para  volverse  escenario.

Aquel congreso no fue un evento más, se posicionó a México en el mapa mundial del género, fortaleció redes internacionales, también impulsó la novela negra latinoamericana. Y fue, además, antecedente directo de la futura Semana Negra de Gijón que nacería al año siguiente en España. Durante esos días, San Juan del Río fue llamado: la capital del misterio.

Treinta y seis años después, en mayo de 2023, esa memoria volvió a tocar la puerta.

El deseo era simple:
no dejar que el polvo se quedara con la historia.

Así nació el Primer Encuentro de Novela Policiaca en San Juan del Río, impulsado desde el colectivo Capa Roja, con la intención de tender un puente entre generaciones. Regresaron las voces, volvieron los recuerdos.

Participaron escritores como Víctor Ronquillo, con su memoria viva acerca del congreso de 1987; Iván Farías, con su libro El misterio de la capa perdida, presentado por Juan Ramón Ríos, y que contó con la presencia de varios luchadores de la ciudad de San Juan del Río como invitados; y Malú Huacuja, quien desde Nueva York envió un video para presentar su libro Todo es personal en el Museo del Nacimiento, el cual fue un deleite de presentación por medio de las diferentes imágenes y al final un grupo musical dentro del video que dio fin a la presentación. También participaron Juan Miranda y Yolanda Contla, quienes evocaron el Segundo Congreso de Novela Policiaca a través de la memoria visual construida con las imágenes captadas por Miranda, presentación por el historiador Isaac Velázquez.

Y volvió también el propio Paco Ignacio Taibo II, quien llegó una mañana de sábado para hablar no sólo del congreso de San Juan… sino de toda una época. Como en 1987, hubo caminatas, libros firmados, charlas que se extendieron más allá de los foros.

Y como entonces…

La literatura volvió a mezclarse con la ciudad, porque los congresos terminan, pero las ciudades que los recuerdan… no.

Hoy, 27 de febrero, San Juan del Río no sólo recuerda un congreso. Recuerda el momento en que el crimen —literario— se sentó en sus mesas, caminó por sus calles y dejó sembrada una certeza:

Que también desde una ciudad intermedia puede escribirse historia, y que, a veces, la mejor novela negra no se escribe… Se vive.

El encuentro de 2023 no buscó repetir 1987, buscó dialogar con él, tender un puente entre generaciones, volver a decir que San Juan del Río no fue sólo sede de un evento, sino escenario de una conversación que aún sigue abierta.

Reciente
Relacionadas