Zureo en el aire: cuando la poesía se junta en San Juan del Río

Felipe Cabello Zúñiga
Cronista de Barrio de San Juan del Río, Querétaro

La tarde se fue acomodando poco a poco en el Foro San Juan del Portal del Diezmo. Afuera, el día seguía su curso; adentro, algo distinto estaba pasando. No era solo la presentación de un libro: era una reunión de afectos, de trayectorias, de palabras que llevan años caminando por la ciudad y que, coincidieron en el mismo espacio.

El foro estuvo casi lleno. No asistieron todos los poetas incluidos en la antología y, claro, faltaron otros que aún no aparecen en estas páginas pero que seguramente lo harán más adelante. Aun así, el ambiente fue cálido, de hermandad. Poetas de distintos grupos, edades y recorridos se reconocieron como parte de un mismo pulso. La poesía también sabe convocar.

Antes de entrar de lleno en la palabra escrita, la mezzosoprano Berendiz Cabello abrió el encuentro con dos intervenciones musicales que marcaron el tono de la tarde: sensibilidad, escucha y emoción. Desde ahí, todo fluyó.

La presentación de Zureo poético desde tierra adentro. Antología sanjuanense, ahora en formato físico gracias a la editorial Infame Turba, tuvo algo de celebración y algo de ajuste de cuentas con el tiempo. El libro ya había sido presentado en versión digital en agosto del año pasado, pero tenerlo ahora impreso, tangible, fue otra experiencia. El papel también guarda memoria.

Este proyecto no habría llegado hasta aquí sin el trabajo persistente de José Luis Tovar, antologador de la obra. Un esfuerzo que tomó varios años, tocando puertas, insistiendo, creyendo cuando parecía que no habría respuesta. Finalmente, el apoyo de Héctor Aguilar, desde Monterrey, y del entrañable Juan Rockpermitió que el libro se imprimiera. Así, de manera directa y solidaria. Gracias a ello, Zureo dejó de ser un deseo para convertirse en libro.

Sin decirlo de manera explícita, la tarde fue también un merecido homenaje —sin solemnidades— a quienes estuvieron en la parte superior presentando: Julio César Schara, Felipe Muñoz y la maestra Elsa Ríos. Sus palabras, poemas y presencia confirmaron una vida entera dedicada a las letras.

Julio César Schara leyó un fragmento del prólogo y explicó el origen del título de la antología. Contó que Zureo proviene de un poema de Carlos Pellicer, donde se nombra el movimiento colectivo de las palomas al reunirse, ese murmullo compartido que se vuelve vuelo. Una imagen precisa para una antología hecha desde tierra adentro, desde lo colectivo.

Schara viene de la Ciudad de México, pero su corazón ya es sanjuanense. Su trabajo y su palabra así lo confirman.

Felipe Muñoz, originario de Querétaro y avecindado en San Juan del Río desde muy joven, recordó anécdotas, procesos y subrayó la importancia del testimonio literario y poético que representa esta antología. Habló de la necesidad de dejar huella, de registrar lo que se escribe y lo que se vive en una ciudad que piensa y crea.

La maestra Elsa Ríos, también llegada desde la Ciudad de México y hecha ya parte fundamental de la vida cultural sanjuanense, compartió anécdotas, poemas y un momento entrañable: recordó y recitó una canción de cuna que le decía a su hijo Rodrigo cuando era niño. No hubo solemnidad ni pausa forzada, sino emoción viva, cercana, de esas que se comparten sin pedir permiso y que se quedan flotando en el aire.

La antología reúne voces diversas. En ella aparecen David Tovar y Uriel de las Casas, pilares del Ateneo de Escritores de San Juan del Río, espacio fundamental para la vida literaria local desde 2005. De manera aparte, pero con igual relevancia, se incluye a Restituto Rodríguez Camacho, pintor y poeta, fallecido hace unos meses, cuya obra dialoga desde otro lugar, fuera del Ateneo, pero con la misma intensidad creativa.

Antes de cerrar la presentación, José Luis Tovar mencionó a los poetas que asistieron al evento y que forman parte de esta comunidad viva:
Felipe Cabello Zúñiga, María del Pilar Muñoz, Arturo Hernández, Eric Ortiz Bravo, Omar Vázquez Álvarez, Paula Muñoz, Fernando Roque Soto Martínez, Felipa Neri Arteaga —a quien la maestra Elsa recordó con cariño como musa de Luis Tovar Flores—, José Manuel Velázquez Álvarez, Tadeus Argüello, Noemí Laja Hernández, así como Vina Sofía Leal Revueltas, Óscar Amézquita, Luis Tovar Flores, entre otros.

Durante el encuentro también se anunció por Carmen Sofía Martínez (Casa del Poeta en Querétaro) que próximamente abrirá la primera Casa del Poeta en San Juan del Río, que llevará el nombre del doctor Uriel de las Casas, un gesto necesario para la memoria y la poesía.

Zureo contiene a los siguientes poetas:  José Blas Osejo, Javier Jiménez Ramos, Felipe de Jesús Muñoz, Jorge Luis Rico Pérez, José Manuel Velázquez Álvarez, Salvador Edilzar Castillo, Alejandro Guerrero Yáñez, Alejandro Echegaray Olvera (Abraxas), Javier Calderón  Martínez, Bruno Campero Alfaro, Hugo Ricardo de Toro, Fernando Roque Soto Martínez, Luis Tovar Flores, Juan Roberto Visuett Romero, Vina Sofía Leal Revueltas, Rafael Ruiz (Cacho Flores), Óscar Amézquita, Arturo Hernández, Felipa Neri Arteaga, Andrea Navarrete, Paula Muñoz Inclán, Eric Gilberto Ortiz Bravo, Laura García Marín, Tadeus Argüello, Pedro Hernández Estrada, María del Pilar Ruiz, Abraham Cortés Castro, Renata Torres, Noemí Laja Hernández, Felipe Cabello Zúñiga, Miguel Ángel Sánchez Rivera, Omar Vázquez, Olga Rodríguez y Mónica Alemán. Un coro amplio, diverso y vivo.

La tarde cerró sin prisas. Hubo charla, reencuentros y café. Al final, los asistentes pudieron disfrutar de bocadillos acompañados del café de La Estrella, prolongando la conversación, la amistad y la poesía más allá del micrófono.

Zureo poético desde tierra adentro no es solo un libro. Es memoria compartida, trabajo colectivo y una promesa abierta.
Las palomas siguen en movimiento.
Y San Juan del Río, con Z, sigue escribiendo.

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