sábado, diciembre 4, 2021

De cómo se siembra más pero en otros lares Por si no sabía Ud…

Estimados lectores, como siempre comienzo saludándolos y deseando el mejor de los bienes para ustedes y sus familias. ¿Temas? Muchísimos. Usted dirá que a todos nos mantiene atentos la discusión de la Miscelánea Fiscal que tanto afecta a los ciudadanos, lo mismo de la Ley de Ingresos. Pero “reservas”, como diría Nacho Mier, hay muchas; o sea, peros. Por ejemplo, la de incentivar a la cultura nacional para que se mantengan los apoyos tanto al teatro como a la música y los museos; lo mismo sucede con la ciencia y la tecnología o la ayuda, de por sí pobre, a los atletas de alto rendimiento. Parece también que se están salvando del ISR las cooperativas y las organizaciones campesinas, a quienes les ha ido del cocol con este clima que cuando no seca las cosechas las inunda. Finalmente, los del PAN quisieron dejar fuera del agio a las instituciones que auxilian a las personas enfermas de cáncer o que padecen daño cerebral, como son los CRICs; las sociedades civiles que regalan, o casi, medicamentos para las personas con VIH, por no mencionar otras no menos significativas.
Y aunque hoy sea día 20 de octubre y se venza el plazo constitucional para la aprobación de esta iniciativa presidencial, le aseguro que no va a pasar, porque hay como 500 peros y apenas han discutido unos 200. El estilo de la presidencia impone, no cede, y sin diálogo la política no sirve ni ayuda a la Patria, porque, precisamente la política, es el arte de discutir y de hacer que los puntos de vista encontrados se acerquen lo más posible. Pero aquí no hay manera y hasta a golpes terminaron los legisladores, lo que me parece bien: ¡que nos defiendan y no lleguen a sus curules nada más a hacer de patiños y a obedecer órdenes!
Otra cuestión que le traigo en esta nota tiene que ver con la visita que hiciera John Kerry a nuestro país como enviado especial del presidente de los EEUU, John Biden, quien dice haberse interesado en el programa “Sembrando Vida” implementado por el gobierno mexicano. Lo primero que hay que aclarar es que si los 5 mil pesos mensuales que reciben quienes ahí laboran es un “salario” o una beca. Me inclino a pensar lo segundo, pues lo que ahí aprende no permite desarrollarse individual ni independientemente una vez terminado el mismo. Segundo, preguntémonos si vale la pena estar haciéndose tontos en algunos casos, pues se conoce que (repito, en algunos lugares) las personas arrasan con lo sembrado para reforestar. Así que el “Palencazo” que se echaron los políticos de ambos países en el ejido José Castillo Tielmans de Chiapas, tiene su contenido de fondo y quizá sea un acto público que quiso ser amistoso tras el primer encuentro bilateral en el Zócalo, del cual salieron chispas. Casi casi se les dijo a las autoridades de aquí que se “terminó la hora del recreo” en lo que corresponde a abrazar delincuentes, y que si no pueden aprehenderlos, ellos con mucho gusto nos ayudan con unos 240 agentes. Total, si tenemos metidos en territorio nacional cerca de 1 millón 400 mil refugiados, ¿quién notará a doscientos más?
Volviendo al programa “Sembrando Vida”, debo indicar que Biden ni caso le hizo. Se preguntará usted por qué. Porque en Etiopía, un territorio con 120 millones de habitantes, muy parecido al nuestro excepto porque se trata de un país doce veces más pobre que éste, se sembraron 5 mil millones de árboles en el primer año de su implementación. Pregunto, con resultados así, ¿cómo nuestro programa se va a importar a Centroamérica, si aquí la propuesta emblemática para el año 2020 fue de 575 millones de árboles? ¿Sabe usted cuántos de éstos han sobrevivido? Sólo 80 millones. Pero hay más: En Etiopía las personas no reciben recursos, pero sí árboles específicos que se desarrollan sin problemas en ciertas regiones a donde llegan, mientras aquí falta ese estudio. Allá se plantan los árboles en programas comunitarios, la conciencia ecológica es muy amplia y hay una verdadera preocupación por revertir el calentamiento global. Duele decirlo, pero en México y Centroamérica tenemos un gran número de campesinos empobrecidos hacia los cuales el gobierno federal necesita mandar recursos, sin que se mire la obviedad de estar construyendo un nuevo clientelismo político similar o mayor al que tanto criticaban del PRI. El clientelismo, la dádiva, este neopopulismo es la serpiente que se muerde la cola, y eso, el Revolucionario Institucional ni debe ni puede fomentarlo a riesgo de morir políticamente.
Guadalupe Elizalde

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